Somos lo que otros hicieron

Me resulta interesante ver cómo determinadas disciplinas artísticas adoptan formas de expresión características de otras artes. Ya en sus inicios el cine era teatro filmado, hasta que maestros com Eisenstein o  Griffith exploraron sus posibilidades y lo dotaron de lenguaje propio. Nuestra época (por algunos denominada postmodernismo) se caracteriza por la acumulación, la saturación, las referencias explícitas o no, la revisión, el exceso, la parodia, el homenaje o la simple copia.

Muchos artistas y creativos adoptan determinadas estéticas para expresar su mensaje: el qué decir y el cómo. No se entiende (o no del todo) a Tarantino sin tener referencias del manga japonés, las publicaciones “pulp” de los ‘60, o el cine de serie B (nota: con el presupuesto utilizado para conseguir el efecto de envejecimiento en “Death Proof” se hubiesen hecho dos o tres películas de las que homenajeaba). El cine de Almodóvar se nutre del esperpento español, la copla, el bolero, el provincianismo llevándolo al exceso y la saturación. El film “Asesinos natos” de Oliver Stone es un claro ejemplo de exageración y parodia de los códigos de la televisión, la publicidad y los cómics. ¿Cuántas películas para “teenagers” son una simple combinación de “La noche de Hallowen” de J. Carpenter y un videoclip de Marilyn Manson? Aunque también existen casos como el de Michel Gondry cuya estética, realmente llamativa y que me gusta mucho, no ha sido adoptada tanto como yo pensaba.

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Y si tenemos en cuenta nuestro trabajo, la publicidad y el diseño son esponjas que absorben cualquier código estético si este sirve para expresar las cualidades del producto, servicio o idea que se quiere vender. El cine bebe de la publicidad o a la inversa: después del estreno de “Moulin Rouge” una marca de cerveza creó un spot que usaba la estética propuesta por Luhrmann. O sólo hay que ver los momentos de recreación al estilo de anuncio de perfume de algunas escenas de la (por otro lado excelente) película de  Sofia Coppola “María Antonieta”. Constantemente aparecen tutoriales que explican cómo conseguir el efecto de “300″ el de “Sin City”. Es más, la influencia de la publicidad y los videoclips se nota en otros muchos filmes con planos de corta duración y rapidez narrativa; y también ha saltado al resto de la parrilla televisiva: el lanzamiento de programas pasa por los mismos análisis de público y contenidos que los anuncios. El trasvase de una disciplina a otra es evidente.

En estos tiempos de saturación de mensajes visuales, los buenos creativos serán los que estén al tanto de las nuevas aportaciones en la distintas artes y sepan adaptarlas correctamente a sus proyectos. Haciendo referencia al anivesario de Darwin, sobrevivirán los creativos que sepan digerir todos los nuevos códigos estéticos frente a los que morirán por la atrofia de sus sentidos.

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